Demonios II

Tenía la cabeza muy pequeña y unos grandes ojos tristes. No mostraba expresión alguna, pero al verle podía sentir su agonía como si fuera la mía propia. Sus brazos eran larguiruchos y casi se podían ver los huesos de sus manos. Sujetaba aquel libro con mucha delicadeza y susurraba en un idioma que se me hacía extrañamente familiar.

Mi cabeza empezó a dar mil vueltas. Sentía una presión enorme y cada vez me costaba más respirar. Si no fuera por la mano temblorosa de mi hermano hubiera creído que estaba en un sueño. Ambos estábamos completamente paralizados sin saber muy bien que hacer. El hedor que desprendía aquella criatura era nauseabundo. Todo en él lo era. De su ropa raída colgaban pequeñas arañas y habían gusanos paseando plácidamente por su rostro. 

Al percatarse de nuestra presencia, ese ser empezó a retroceder como si algo le hubiera desconcertado. Cerró de golpe el libro y se sentó tranquilamente en una silla. 
Como si de una ilusión se tratara, todo volvió a su estado original y poco a poco el ambiente empezó a cambiar. Los muebles regresaron a su sitio, el frio se disipó. Y poco a poco la criatura fue tomando forma humana, más concretamente la de mi abuelo! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo que prefiero y no necesito

Busco seguridad..no de protegerme contra algo...sino de darme un lugar seguro a donde ir cuando tengo dudas, tengo miedo, estoy feliz por al...