Hola y Adiós

No esperaba que mis pies siguieran andando, yo quería dar media vuelta y decir hola.

Yo tengo la culpa de ser como soy. Mi cerebro le dice a mis pies que sigan, pero mi corazón grita ¡quédate!.
El miedo me bloquea y hago caso al cerebro.

Pienso en infinitas posibilidades mientras escucho tus pasos a un metro de mi, pero ninguna es lo suficientemente real para hacerme cambiar de idea.

Finalmente te dejo ir, destrozando la única oportunidad de decirte adiós.

Hoy y no Mañana

La felicidad es tanta que temo que en cualquier momento algo vaya mal. Me olvido de esa posibilidad porque hoy eso carece de importancia.
Hoy no me importa lo que venga mañana, hoy solo quiero poder ser parte de algo, hoy solo quiero estar segura de que existo y de que de algún modo me ven.

Hoy solo quiero oír sus palabras y mirarle a los ojos sin sentirme culpable, diferente o distante. Hoy solo quiero estar en el momento y lugar adecuados.

Hoy solo quiero ser yo...

"S"

Después de las risas, las luces se apagaron. Todos habían ahogado un grito. "S" iba a pagar muy caro por lo que había hecho. En cuanto la luz regreso, delante del estrado yacía su cuerpo, o mas bien lo que quedaba de él. Estaba abierto en canal con los órganos a plena vista. Hubo un segundo de silencio, y después todos empezaron a chillar y a pedir auxilio. Me hubiera sentido tan feliz, de no ser porque todo esto estaba pasando en mi cabeza.

Después de las risas, di media vuelta y me marché.

El otro tío...

Jamás me hubiera dado el tiro en la cabeza de haber sabido que terminaría en un cuerpo tan desagradable como este.
A pesar de que había echado parte de su alma, aun había otra que me estorbaba. No le gustaba las fiestas, ni el alcohol, ni las drogas, ni meterse en líos.

Al 'otro tío', como solía llamarlo yo, le gustaba una muchacha de rasgos asiáticos, pequeña y fea. No se lo que veía en ella. A mi pesar, tenía que aguantar que le llevara flores y regalos todos los días. Solo imaginar la cara de idiota que debía poner al entregárselas me daba náuseas. Desgastaba estúpidamente el dinero, estaba claro que ella no le quería.

Un día, se le ocurrió decirle lo que sentía. Era insoportable estar en su cabeza. Debía encontrar la manera de salir de él.
Le dijo que iba a ir a su casa, con la excusa de hablarle de su nuevo trabajo como profesor de primaria. Trate de ignorar su pensamiento, demasiado enfermizo.
Al llegar, no fue ella quien nos recibió, sino un hombre rubio con dos grandes pircings en cada ceja. Nos sentamos, y ninguno de los dos habló hasta que llegó Sue.
- Thomas, este es mi prometido, Ray.
- Hola, encantado. Soy Thomas, amigo de Sue.
- Le he contado que vas a trabajar como profesor. Su hijo se ha cambiado a tu escuela, y quería conocerte para saber si no tendría ningún problema. En su otra escuela el niño no se llevaba bien con sus profesores...

Mientras les escuchaba hablar, algo en el interior de la cabeza de este tío estaba cambiando. En lo único que pensaba era en estrangular al rubio. No podía desaprovechar la oportunidad. Ahora que sus buenos pensamientos habían desaparecido, era hora de inculcarle los míos. "Vamos Thomas, sabes que quieres hacerlo" ," el rubio y la china tienen que pagar", "hazlo ,hazlo ,¡hazlo!". Finalmente, lo que le quedaba de alma se marchó. Ahora su cuerpo me pertenecía y pensaba hacer todo lo posible por aprovecharlo, antes de que sus pedazos regresaran del limbo.

Mi rostro debió de haber mostrado mis intenciones, porque de repente ambos dejaron de hablar. Me miraron asustados.
- Puedo beber agua- dije sin borrar la sonrisa de mi cara.
- Sí, iré a por un vaso...
- No. No hace falta. Ya voy yo. Sin hacer mucho ruido empecé a abrir cada uno de los cajones de la cocina. ¡Premio!, mi arma favorita estaba ahí, esperando a que jugara con ella.

 Hay muchos asesinos que prefieren usar armas que matan de forma inmediata. Yo prefiero ver sus rostros suplicantes, mientras los llevo a la otra vida.

Cogí el cuchillo, escondí parte de él en mi manga y me dirigí al salón.
Los gritos, las suplicas, la sangre... Todo me había devuelto a la vida.
Cuando terminé, el alma de Thomas había regresado...

¿Qué ha pasado? Sue... Lo último que recuerdo... es que estaba hablando con... Sue y su prometido, y ... ahora... están muertos...Ambos tumbados a mis pies...con los rostros desfigurados...y...sin...ojos. No puedo creer que estén muertos...

Llaman a la puerta. Quizás sea el asesino que ha vuelto a por mí...debo esconderme...
Corro deprisa hacia la única puerta abierta que encuentro, la cierro y me siento, entre el inodoro y el lavabo, con las manos contra el rostro...No quiero ver a mi asesino. Me doy cuenta de que mis manos están manchadas de sangre. Alguien se acerca, lo puedo ver desde el pequeño espejo del baño. Me cubro la cara...
Me cogen del hombro, y cuando estoy a punto de gritar veo a dos hombres con uniforme, placa y pistola.
- Señor, ¿recuerda lo que ha pasado?.
- No.
- Acompáñenos, por favor.

Lo policías me llevaron hasta mi propio apartamento. Entramos en casa, alguien mas había estado ahí. Los armarios estaban abiertos, muchas de mis cosas rotas. Habían estado buscando algo. Nos dirigimos a una habitación que mantenía normalmente cerrada con llave. En cuanto entré, vi algo que nunca antes había estado. La pared estaba llena de fotos de Sue...fotos que yo no había echo.
- ¿Reconoce a la mujer?
- Si, es Sue.
- ¿Por qué tiene tantas fotos suyas?
- Yo no hice las fotos, esto nunca había estado aquí...
- Es su casa. 'Su amiga' y el otro hombre están muertos. Tiene las manos llenas de sangre...
- ¡Yo no he echo nada!
- Muéstreme lo que lleva en los bolsillos.
- No tengo nada ahí, sólo las llaves...
Introduje mi mano y saque dos pares de ojos bañados en sangre.

Lo que prefiero y no necesito

Busco seguridad..no de protegerme contra algo...sino de darme un lugar seguro a donde ir cuando tengo dudas, tengo miedo, estoy feliz por al...